Ensayo del Libro HATHA YOGA PRADIPIKA- de Maitreyananda, por Alexandra Martinez Cabrera
La Escalera hacia el Infinito: Un Estudio sobre la
Hatha Yoga Pradipika de Maitreyananda
Introducción: El Puente entre el
Cuerpo y el Espíritu
Hatha Yoga Pradīpikā, escrita originalmente por Svātmārāma en el siglo XV, es
considerada la columna vertebral del Hatha Yoga. Sin embargo, la edición de
2025 presentada por Maitreyananda no es una simple traducción; es una
restauración del sentido original de esta disciplina. Lejos de la visión
moderna que reduce el yoga a una gimnasia física, este libro reafirma que el
Hatha Yoga es solo una preparación y una escalera indispensable para alcanzar
el Raja Yoga (el yoga mental y meditativo).
El
texto actúa como un manual técnico y espiritual dividido en cuatro capítulos
(pāṭalas), diseñados para
llevar al practicante desde la purificación del cuerpo denso hasta la absorción
total de la conciencia en el infinito.
Primer Capítulo: El Cimiento:
Ética, Entorno y Postura (Āsana)
El
primer capítulo establece la guía metodológica para iniciar la práctica del
Hatha Yoga de forma correcta.
El
primer punto que Maitreyananda destaca es que el éxito depende de factores
externos como la preparación adecuada del lugar de práctica.
Preparación
del Entorno (Sthāna) La práctica no
comienza en el cuerpo, sino en el espacio. El lugar debe cumplir con
condiciones técnicas específicas para favorecer la concentración como lo son
las dimensiones siendo de un espacio reducido aproximadamente de 2 metros; que
esté limpio, seco, sin corrientes de aire, sin ruidos ni distracciones y que
este Ubicado preferentemente en una zona
tranquila con clima moderado y acceso a alimento
El
segundo punto que se destaca es la disciplina y la alimentación
(Mitāhāra) El éxito del yogui
depende de su conducta ética y biológica, manteniendo una dieta basada en alimentos
frescos, suaves y fáciles de digerir. Se deben evitar carnes, alcohol, ajo,
cebolla y condimentos excesivos. Se
sigue una regla del Estómago que implica Llenar 1/2 con comida, 1/4 con agua y
dejar 1/4 vacío para la respiración. Teniendo como objetivo mantener activo el
fuego digestivo (jāṭharāgni)
y evitar toxinas
El
tercer punto a destacar es referente a las posturas Fundamentales (Asanas). El texto
destaca que las posturas no son acrobacias, sino asientos meditativos para
lograr la inmovilidad prolongada. Se critica severamente el esfuerzo físico
excesivo y el hablar demasiado, señalándolos como destructores del yoga. En
cuanto a las Asanas (posturas), el texto aclara que su función principal es
otorgar estabilidad (sthairyam) y salud para que el cuerpo no sea un obstáculo
en la meditación. Esto revela que el objetivo original no era la flexibilidad
estética, sino la capacidad de permanecer inmóvil para sostener la práctica
respiratoria y mental.
Las cuatro principales son:
Siddhāsana
Talón izquierdo contra la base del órgano sexual, talón derecho presionando el
perineo, espalda recta y mente concentrada. Purifica los canales de energía y
estabiliza el flujo respiratorio.
Padmāsana
(Loto): Cada pie sobre el muslo opuesto, plantas hacia arriba, manos sobre las rodillas.
Favorece la calma mental y el control respiratorio
Siṁhāsana (León): Talones bajo el perineo, rodillas
separadas, manos sobre las rodillas, lengua extendida, mirada fija. Fortalece
la garganta y activa la energía en la cabeza.
Bhadrāsana (Auspiciosa): Plantas de los pies
juntas, sujetadas con las manos, espalda recta. Abre la pelvis y estabiliza la
base corporal.
El
Hatha
Yoga Pradīpikā se centra en esas cuatro, pero otros tratados clásicos como la
Gheranda
Saṁhitā
y la Śiva Saṁhitā enumeran otras tantas más, entre
las que se encuentran las que se detallan a continuación:
Svastikāsana– piernas cruzadas,
pies entre muslos y pantorrillas, espalda recta.
Gomukhāsana –pies colocados
junto a glúteos opuestos, como cuernos
de vaca.
Vīrāsana – una pierna doblada
atrás y otra adelante, firme y estable.
Kukkuṭāsana
–brazos entre las pantorrillas, cuerpo elevado sobre las manos.
Utkatāsana–sentado en talones
con rodillas elevadas y brazos extendidos.
Mayūrāsana – equilibrio
horizontal sobre codos y manos, activa el fuego
digestivo.
Padmāsana – loto clásico,
estabiliza la mente y purifica los canales sutiles.
Siddhāsana – ya mencionado,
postura fundamental de meditación.
Siṁhāsana
– postura del león, fortalece garganta y voz.
Bhadrāsana – postura
auspiciosa, con plantas de los pies unidas.
Se
dice que existen innumerables asanas, pero la tradición suele destacar 84
principales, de las cuales estas forman parte.
Segundo Capitulo: El control
consciente de la Respiración (Pranayama)
El
segundo capítulo se adentra en el Prāṇāyāma. La premisa central es fascinante por su
conexión psicofísica: "Cuando el aliento se mueve, la mente se mueve;
cuando el aliento se aquieta, la mente se aquieta". Maitreyananda sostiene que una vez dominada
la postura (āsana), el practicante debe avanzar hacia el control respiratorio
para:
Purificar las Nadis- Limpiar los
canales energéticos obstruidos.
Regular el Prāṇa- Controlar el flujo de la energía vital.
Preparar la Mente- Facilitar la
transición hacia la meditación profunda y el Rāja Yoga.
La
Práctica del Pranayama tiene como técnicas Principales a lo que se llama
Kumbhaka. El texto detalla diversos métodos respiratorios con beneficios
específicos:
Sūrya
Bhedana (Canal Solar):
Inhalación por la fosa derecha. Aumenta el calor interno y estimula la
digestión. el canal solar es activado. El aire entra por la fosa derecha,
llevando la energía de Píngala nadi, asociada al calor, la acción y la expansión.
Esta práctica no es solo un ejercicio físico: es un recordatorio de que a veces
hay que encender el fuego interno para quemar la pereza, la apatía y las
toxinas acumuladas en el cuerpo y la mente. La retención aquí simboliza el dominio
del impulso: no se libera la energía de inmediato, se contiene, se transforma,
y luego se dirige de forma consciente.
Ujjāyī (El Victorioso): Respiración con contracción de
la glotis (sonido oceánico). Calienta el cuerpo y calma la mente. El sonido que
produce esta respiración no es un adorno técnico, sino un mantra interior que
guía la mente hacia un estado de atención constante. Respirar con un murmullo
oceánico es sumergirse en un ritmo atemporal.
Śītalī
y Sītkārī (Refrescantes):
Inhalación a través de la lengua o dientes. Enfrían el organismo y calman el
hambre o la sed. Traen el frescor. Simbólicamente, son la enseñanza de que no
todo avance espiritual viene del fuego y la intensidad; a veces, el camino
requiere refrescar la mente, enfriar las pasiones, detener el exceso de calor
emocional. Son prácticas que cultivan la templanza y enseñan a apaciguar las
tormentas internas.
Bhastrikā (El Fuelle): Respiración vigorosa y rápida.
Despierta el fuego interno y activa intensamente la energía. Es una
práctica poderosa que enseña a canalizar la fuerza explosiva de la energía
vital sin que se descontrole.
Bhrāmarī (La Abeja): Exhalación con zumbido. Produce una vibración que induce a la interiorización profunda. En la tradición del yoga, este sonido es un eco de la vibración primordial. Al producirlo, el practicante cierra los sentidos externos y se sumerge en la resonancia interna. Es la metáfora de aprender a escuchar la música del espíritu incluso en medio del silencio del mundo.
Mūrcchā (Desvanecimiento): Retención prolongada para inducir estados de expansión mental y paz. Esta técnica, que induce una sensación de disolución y paz, nos recuerda que el camino no es solo energía y vigor, también es entrega, abandono de la identidad limitada, dejar que la mente se funda en algo más vasto.
Plāvinī (El que flota): Inhalación de grandes cantidades
de aire que otorgan ligereza física. Llenar el cuerpo de aire hasta flotar en
el agua es la imagen física de un principio espiritual: quien se llena de prana
y desapego, se vuelve liviano frente a las cargas del mundo. No se hunde en las
aguas de la vida, sino que navega sobre ellas
Kevala Kumbhaka El capítulo culmina con la retención espontánea.
No es una técnica mecánica, sino el resultado natural de la purificación total.
Este estado es símbolo de la mente que deja de fluctuar, del espíritu que
reposa en su propia naturaleza. Es el punto en que el Hatha yoga se funde con
el raja yoga, y la práctica física revela su propósito último: el Samadhi.
El
texto es enfático en que la práctica no debe tomarse a la ligera destacando la
práctica Gradual, en donde el progreso debe ser lento y constante; el exceso de
esfuerzo es peligroso, por eso es indispensable contar con un maestro y
mantener una dieta moderada y una vida disciplinada. Hay que considerar que una
práctica incorrecta sin purificación previa puede causar trastornos físicos o
mentales. Como punto clave se destaca que el control de la respiración es el
puente necesario entre el dominio del cuerpo físico y el control absoluto de la
mente.
Descripción técnica y forma de la
práctica de Nadhi Shodana según el texto tradicional
Practica desde una postura de sentado estable (Siddhāsana, padmasana o sukhasana).
Respiración alterna, cerrando suavemente la fosa nasal derecha con el pulgar. Inhalar por la fosa nasal izquierda (ida nadi) de forma lenta y controlada.
Retener el aire (Kumbhaka) durante un tiempo determinado, según la capacidad del practicante.
Exhalar por la fosa nasal derecha.
Inhalar ahora por la fosa derecha (píngala nadi).
Retener nuevamente.
Exhalar por la izquierda.
Ese ciclo debe repetirse varias veces, con proporciones de tiempo específicas que, en la tradición, se dan en medidas llamadas matras.
Principales
beneficios
Tiene como propósito y beneficio físico limpiar los canales respiratorios, fortalecer los pulmones, equilibrar la temperatura interna. Como beneficio energético está el ayudar a remover bloqueos en los nadis ida y píngala, permitiendo que el prana fluya sin obstrucciones hacia sushumna, el canal central. Como beneficio mental, ayuda a reducir el estrés, estabilizar la mente, preparar para la meditación.
Anuloma
Viloma → versión más
simple, muy usada en Hatha yoga contemporáneo, con o sin retención breve.
Nadi
Shodhana → versión clásica
del Hatha Yoga Pradipika, con tiempos de inhalación, retención y exhalación
regulados y objetivos energéticos más profundos.
Después del Nadhi Shodana el Hatha Yoga Pradipika explica en el siguiente orden los siguientes panayamas:
Surya
Bhedana –Inhalación por la
fosa nasal derecha (píngala nadi), retención prolongada, exhalación por la
izquierda (ida nadi). Produce calor interno, estimula el fuego digestivo y
destruye impurezas internas.
Ujjayi –Inhalar y exhalar por ambas fosas con la glotis
ligeramente contraída, produciendo un sonido suave parecido al murmullo del océano.
Purifica las nadis, calienta el cuerpo y favorece la concentración.
Sitali –Enrollar la lengua formando un tubo, inhalar por
ella, retener, exhalar por la nariz. Refresca el cuerpo, calma la sed y reduce
la fiebre.
Sitkari – Colocar la lengua detrás de los dientes y
aspirar el aire produciendo un silbido, retener, exhalar por la nariz. Produce
frescor, mejora la fuerza y la belleza física.
Bhastrika – Rápidas inhalaciones y exhalaciones en serie, seguidas de una retención profunda. Ayuda a eliminar obstrucciones y despierta la energía vital.
Bhrāmarī – Emitir un zumbido prolongado al exhalar, con
los oídos tapados suavemente. Calma la mente y conduce a un estado meditativo.
Murcha –Retención con atención en el entrecejo hasta
inducir una sensación de expansión y paz mental. Produce tranquilidad y
éxtasis.
Plāvinī – Inhalar gran cantidad de aire expandiendo el
abdomen, retener por largo tiempo. Permite flotar en el agua y da ligereza
corporal.
Kevala
Kumbhaka –Suspensión natural
de la respiración sin esfuerzo consciente. Estado supremo del pranayama, puerta
de acceso al raja yoga.
Kumbhaka
El término kumbhaka significa
“retención del aliento” y en este capítulo se estudia en dos niveles: Sahita Kumbhaka – retención con
inhalación y exhalación consciente (usado en Nadi Shodhana, Surya Bhedana, etc.).
Kevala
Kumbhaka – retención
espontánea sin necesidad de inhalar o exhalar (considerado el nivel más alto).
Shatkarmas – Las seis
purificaciones internas
Según
las directrices Fundamentales de Swatmarama, este subraya tres pilares
esenciales para comprender la naturaleza de estas prácticas:
Finalidad
Fisiológica y Energética: Estas
técnicas actúan como protocolos de purificación profunda. Su objetivo es
eliminar las obstrucciones en las Nadis (canales sutiles), garantizando que el
Prāṇa (energía vital) fluya
sin impedimentos por todo el sistema.
Imperativo
de la Supervisión: Debido a su
complejidad técnica y al riesgo de efectos adversos si se ejecutan
incorrectamente, estas prácticas no deben realizarse de forma autodidacta. Es
indispensable la dirección de un guía o maestro experimentado que supervise el
progreso del estudiante.
Naturaleza
Instrumental: Se enfatiza que
estas disciplinas no constituyen la meta final del Yoga. Son, estrictamente, un
medio preparatorio diseñado para acondicionar la estructura física y mental,
permitiendo así el acceso seguro a estadios más avanzados como el pranayama y la meditación profunda.
Dhauti – Limpieza interna del tubo digestivo. Varias formas: tragar y luego extraer una tela larga (vastra dhauti), beber agua y provocarse vómito (vamana dhauti), o usar métodos más suaves con alimentos especiales. Elimina mucosidad y residuos del estómago y esófago.
Basti – Limpieza del colon Puede ser por succión de
agua hacia el intestino a través del ano mientras se está en agua (jala basti)
o con aire (sushka basti). Limpia el colon y regula el tránsito intestinal.
Neti – Limpieza nasal Pasar agua salada tibia por las
fosas nasales (jala neti) o usar un hilo o catéter fino (sutra neti). Despeja
las vías respiratorias y mejora la visión y el olfato.
Trataka – Fijación de la mirada- Mirar un punto fijo,
llama de vela o símbolo sin parpadear hasta que lagrimeen los ojos. Limpia y
fortalece la vista, calma la mente.
Nauli – Movimiento abdominal -Rotación de los músculos
abdominales hacia un lado y otro en retención. Masajea los órganos internos,
mejora la digestión y el fuego gástrico.
Kapalabhati – “Cráneo luminoso”-Expulsiones rápidas de aire
por la nariz, con inhalación pasiva. Limpia las vías respiratorias y oxigena
intensamente el cerebro.
El
tercer capítulo es quizás el más esotérico. Aquí se introducen las Mudrās
(gestos/sellos) y Bandhas (cierres energéticos). Estas no son meras posiciones
de manos, sino técnicas internas avanzadas destinadas a despertar la Kuṇḍalinī, la energía cósmica latente en la base de la
columna.
Mudrās y Bandhas
Mahamudra – (el gran sello):
Sentado con una pierna extendida y la otra doblada, el talón presiona el
perineo. Inhalar profundamente, retener el aliento, y realizar Jalandhara
bandha (cierre de la garganta).
Esta práctica disuelve los karmas
y rejuvenece el cuerpo Postura y tecnica para canalizar prana, purificar los nadis
y despertar kundalini.
Mahabandha – (el gran cierre): Se combinan los tres cierres:
A) Mūla bandha (contracción del
perineo),
B) Uḍḍīyāna bandha (contracción abdominal),
C) Jālandhara bandha (cierre de
la garganta).
Esta triple llave bloquea el flujo del Prāṇa hacia abajo y lo dirige al canal central. Combinacion de bandhas que retiene la energía vital y eleva el prana hacia el sushumna nadi.
Mahavedha mudrā:
Sentado en padmāsana, se aplican los tres bandhas y se golpea suavemente el
suelo con las nalgas. Esto estimula la energía Kundalini a ascender. – Golpe o
sacudida controlada para estimular el flujo de prana en los chakras superiores.
Uddiyana Bandha – Contracción abdominal hacia dentro y arriba para despertar la energía y prevenir el envejecimiento. Consta de absorber el vientre como si tocara la espina dorsal.
Mula
Bandha – Contracción del
perineo para dirigir la energía hacia arriba.
Jalandhara Bandha – Bloqueo de la garganta para contener el prana y proteger el corazón y cerebro. Se flexiona el cuello hacia adelante hasta que el mentón toque el pecho. Esta postura regula el flujo de energía entre el corazón y la cabeza, y protege el néctar del loto superior
Kapalabhati – Respiración rápida y fuerte que limpia los
senos nasales, estimula el cerebro y elimina el exceso de kapha.
Pranayamas
asociados
Surya
Bhedana – Inspiración por la
fosa nasal derecha para aumentar el calor interno y energía vital.
Sitali – Inspiración por la lengua enrollada para refrescar
el cuerpo y calmar pitta.
Sitkari – Inspiración entre los dientes para enfriar y
purificar el organismo.
Bhramari – Respiración con zumbido, que calma la mente y estabiliza la energía.
Murcha – Respiración que induce serenidad profunda y
expansión de conciencia.
Plāvinī – Control respiratorio que permite flotar sobre
el agua.
El texto insiste en que estas
técnicas son transmitidas por los maestros a discípulos preparados ya que
requieren disciplina constancia y un cuerpo y mente purificados por las
prácticas anteriores. Estas técnicas son conocimientos sagrados que deben
aprenderse con respeto y sabiduría.
El texto nos dice que la energía
es como el agua, si el agua se queda quieta, se echa a perder. De la misma
forma, si no guiamos nuestra energía con conciencia, nuestro crecimiento espiritual
se detiene. Por eso, los mudrās funcionan como guías para que nuestra energía
fluya y nos transforme.
Una de las técnicas más
destacadas es Vajroli Mudra, relacionada con ella se encuentra Sahajoli
Mudra; y Amaroli; Viparita Karani Mudra; Khechari Mudra y Shakti
Chalana son otras técnicas mencionadas que a continuación se detallan.
Vajroli
Mudra
Consiste en la contracción y control de los músculos del aparato urogenital. En su forma más avanzada, implica la aspiración de líquidos por la uretra (mencionado en textos antiguos con un sentido tántrico). Tiene como objetivo la conservación y transmutación de la energía sexual (bindu) para evitar su pérdida y dirigirla hacia la práctica espiritual. Es beneficiosa para potenciar la vitalidad, fortalecer el sistema reproductivo, y canalizar la energía hacia el ascenso de kundalini.
Sahajoli
Mudra
Se describe como una variante más
suave y accesible de Vajroli, practicada generalmente por aspirantes avanzados,
pero sin llegar a las prácticas más extremas. Tiene Igual objetivo que Vajroli,
pero centrado en la contracción y relajación controlada sin elementos externos.
Mejora el control muscular, la estabilidad energética y la capacidad de
concentración.
Amaroli
Se describe como una técnica de
auto-purificación interna relacionada con el uso de la orina en prácticas
específicas (mencionada en contextos ayurvédicos y yoguicos. Tiene por objetivo la limpieza interna y
equilibrio de doshas. Según la tradición, revitaliza y previene enfermedades.
Viparita
Karani Mudra
Es la Inversión en la que el
cuerpo se mantiene semi-vertical, con el soporte de los codos o la pared, para
invertir el flujo de la energía y la circulación de los fluidos. Tiene por
objetivo detener o revertir el descenso natural de la energía vital y el bindu.
Rejuvenece, mejora la circulación cerebral, y previene el envejecimiento
prematuro.
Khechari
Mudra
Es la técnica en la que la lengua
se lleva hacia atrás para tocar o entrar en la cavidad nasal interna. Su
objetivo es cortar el flujo mental hacia el exterior y sellar el prana en el
cerebro. Favorece estados profundos de meditación y la longevidad según la
tradición.
Shakti
Chalana
Práctica de estimulación y
conducción de kundalini a través de la respiración, bandhas y mudras
combinados. Tiene como objetivo despertar la energía latente y guiarla por el
sushumna nadi. Incremento de la energía espiritual, claridad mental y fuerza interna.
La Meta Suprema del Hatha Yoga Samādhi El texto define el Samādhi como un estado de
absorción absoluta, caracterizado por el cese de las fluctuaciones mentales y
la fusión del practicante con la conciencia pura. El Samādhi no es un evento
aislado, sino el resultado integrado de la maestría previa en āsana (postura),
prāṇāyāma (control
respiratorio), mudrā y bandha (sellos y cierres energéticos).
Se
enfatiza que el Haṭha Yoga
trasciende la gimnasia o el ejercicio físico; su función técnica es servir como
el vehículo para alcanzar la unión con el principio supremo (tattva).
Dhyana (Meditación) como vía
directa El texto explica que
la meditación profunda es la herramienta clave para que la mente deje de saltar
de un lado a otro y pueda entrar en el estado de Samādhi (unión total). Para
lograrlo, es necesario llevar la mente a una calma absoluta, dejando de lado
cualquier distracción o deseo.
Las
posturas y la respiración preparan el cuerpo, pero es la meditación la que
realmente logra "apagar" el ruido mental. Se compara la mente del practicante con una
lámpara encendida en un lugar sin viento: su llama es perfectamente estable y
no tiembla. Se compara la mente
del practicante con una lámpara encendida en un lugar sin viento: su llama es
perfectamente estable y no tiembla. Se
refuerza que a través de Dhyāna, el pensamiento se vuelve firme y enfocado,
permitiendo que la conciencia se estabilice por completo.
Laya Yoga (Yoga de la disolución)
Se
explica cómo el proceso de "disolver" o sumergir la mente en el
sonido interno (nada) o en la conciencia pura.
Se utiliza una técnica que consiste en prestar atención al nada anahata.
Este es un "sonido primordial" que no es producido por nada externo
(como un golpe o una voz), sino que nace desde el interior para atraer todos
los sentidos hacia adentro. Este enfoque
muestra el lado más profundo y místico del Hatha Yoga. Al concentrarse en ese
sonido interno, el practicante logra que sus pensamientos se calmen por
completo y se fundan con su esencia.
Nada Anusandhana (escucha del
sonido interno)
El
texto explica cómo "cerrar" el contacto con el mundo exterior usando
gestos especiales (como el shanmukhi mudra, donde se tapan oídos y ojos) para
poder escuchar los sonidos que nacen dentro de nosotros gracias a la práctica. Al
principio, se escuchan ruidos fuertes o "toscos" (parecidos a un
trueno o un tambor). Conforme la práctica avanza, estos sonidos se vuelven más
finos y delicados, como el suave zumbido de una abeja. El practicante debe
concentrar toda su atención en el sonido más sutil que logre percibir. Al hacer
esto, la mente se queda completamente atrapada y "absorbida" por ese
sonido. Al controlar los sentidos y enfocarse en el interior, la mente deja de
distraerse con lo que pasa afuera, se repliega sobre sí misma y termina
fundiéndose en un silencio profundo y total.
Sahaja Samadhi (Samadhi
espontáneo)
El
texto explica que, gracias a la práctica constante, el practicante de yoga
llega a un punto donde ya no necesita esforzarse por estar conectado. Se
alcanza un estado de unión tan natural que incluso cuando está haciendo sus
actividades diarias, no pierde esa sensación de paz y unidad. El Samādhi deja
de ser un objetivo difícil que se alcanza por un rato y se convierte en la
forma normal de vivir. El yogui vive con calma y desapego; esto significa que
puede disfrutar de las cosas sin que estas controlen sus emociones. Ya no hace
falta encerrarse o aislarse de los demás para estar en paz. Se puede estar en
medio del ruido del mundo y, aun así, mantener el silencio y la claridad en el
interior.
Relación con Raja Yoga
El
texto termina explicando que, al llegar al estado de Samādhi (unión total), el
Haṭha Yoga y el Rāja
Yoga son, en realidad, lo mismo. Imagina que las técnicas físicas y de energía
(Haṭha) son las que
preparan el terreno y limpian el camino. Sin embargo, el destino final es el
mismo que describen los grandes sabios como Patanjali. Esa meta final consiste
en lograr que los pensamientos dejen de saltar de un lado a otro. Técnicamente,
esto se llama detener las vibraciones de la mente, para que esta quede tan
quieta como un espejo Todo se integra, este cierre nos enseña que no hay
división. El esfuerzo que se hace con el cuerpo y con la respiración se une con
la meditación para formar un solo camino que lleva a la paz absoluta.
Aunque
Swatmarama menciona a Patanjali como una autoridad, existen diferencias clave
en su enfoque, mientras que Patanjali comienza con la ética (Yamas y Niyamas), Swatmarama
inicia con lo físico-energético (Āsanas y Prāṇāyāma). Ambos coinciden en que la meta es el Rāja
Yoga, definido como la detención de las fluctuaciones mentales (citta-vṛtti-nirodha). Para el autor, el Haṭha Yoga es la base práctica y el Rāja Yoga es el
resultado supremo; son inseparables como "el sol y la luna".
El
texto describe el Samādhi no solo como concentración, sino como una absorción
total, un Estado de Unión; es el reposo absoluto donde desaparece la dualidad
entre el sujeto y el objeto de meditación. Se distingue entre el Samādhi
superficial (Savikalpa), donde aún hay rastro de pensamiento, y el profundo
(Nirvikalpa), donde cesa toda construcción mental.
El Origen "Oculto": La
Influencia Budista Tántrica
Uno
de los puntos más reveladores es que el Haṭha Yoga de Swatmarama no es puramente brahmánico
(hindú ortodoxo), sino que "hinduiza" prácticas budistas, como El
Amritasiddhi, texto budista del siglo XI, que es la fuente de conceptos clave
como los Mudras, los Bandhas y la retención del aliento (Kumbhaka).
En
cuanto a la terminología, específicamente en palabras como Vajroli Mudra,
Mahāmudrā y el concepto del néctar (Amṛta) provienen directamente del budismo tántrico
(Vajrayāna).
El
nombre "Haṭha", este
término aparece por primera vez en contextos budistas (como el Hevajra Tantra)
antes que en los hindúes.
Conexión con la Filosofía
Yogācāra
El
texto identifica una fuerte huella de la escuela budista Yogācāra en la obra de
Swatmarama, mostrándose la idea de que toda experiencia se estructura en la
mente y que el Samādhi es la purificación de la conciencia (ālayavijñāna). No
dualidad, como la meta de eliminar la distinción entre sujeto y objeto es un
pilar compartido con esta escuela budista.
Síntesis Cultural
En
resumen, Swatmarama heredó un sistema técnico budista tántrico y lo adaptó a un
marco hindú (Nātha), invocando a Shiva y Parvati para hacerlo aceptable en su
contexto social, pero conservando la esencia funcional y meditativa de sus
raíces originales.
Un
aporte crucial y distintivo de este libro es el análisis histórico que ofrece
Maitreyananda. Él argumenta con evidencia que el Hatha Yoga no nació en un
contexto puramente hinduista brahmánico, sino que tiene profundas raíces en el
Budismo Tántrico (Vajrayana).
El
autor explica que textos budistas del siglo XI, como el Amritasiddhi, ya
describían estas técnicas antes de que fueran adoptadas y
"hinduizadas" por la orden de los Nathas (como Gorakṣanātha y Svātmārāma). Conceptos centrales como
Mahamudra o Vajroli provienen directamente de la tradición budista tántrica.
Svātmārāma, por tanto, actuó como un sintetizador que adaptó estas poderosas
prácticas psicofísicas a un marco filosófico vedántico y shivaita, creando lo
que hoy conocemos como Hatha Yoga.
Evidencia histórica
Los
textos más antiguos que describen técnicas que luego se llamarán Haṭha yoga no son hindúes ortodoxos, sino budistas
tántricos. Fecha aproximada: entre los siglos VIII y XI d. C. Aparecen en
manuscritos del Vajrayāna y del Budismo Mahāsiddha del norte de India y del
Himalaya (Nepal, Tíbet). Estas fuentes describen āsanas, prāṇāyāma, mudrās y bandhas casi idénticos a los que
siglos después sistematizarán los textos Nātha como la Haṭha Yoga Pradīpikā.
Origen budista del término y la técnica
El
término Haṭha en esos
textos budistas no significa aún “fuerza bruta” sino “método de fuerza” para
forzar la unión de las energías internas (sol/luna, prāṇa/apāna) y desencadenar el despertar (bodhi). La
técnica de vajrolī, sahajolī y amarolī mudrā (control de fluidos vitales) aparece
primero en manuscritos budistas. La ḍākinī y el mahasiddha (maestro iluminado) son las
figuras que transmiten estas prácticas en el contexto de iniciaciones
tántricas.
Transición al hinduismo Nātha
A
partir del siglo XII, la orden Nātha y otras corrientes śaivas adoptan, adaptan
y reescriben estas técnicas. Los textos como la Amṛtasiddhi (siglo XI, de origen budista) son
reelaborados en clave śaiva. El budismo tántrico en India entra en declive, y
muchos yoguis budistas se integran a órdenes hindúes como los Nātha, llevando
consigo estas prácticas.
Conclusión
El
Hatha Yoga Pradipika de Maitreyananda es un recordatorio poderoso de que el
yoga es una ciencia espiritual completa. El libro desmantela la visión
superficial del yoga como ejercicio, presentándolo como un sistema riguroso de
ingeniería humana diseñado para transformar el cuerpo biológico en un cuerpo
divino. Su mensaje final es claro: la práctica física (Hatha) es inútil sin la
disciplina mental (Raja), y la disciplina mental es difícil sin la fuerza del
Hatha. Son, en palabras del texto, indispensables el uno para el otro.
El Hatha Yoga Pradipika enseña un yoga de
seis pasos que integra el Hatha Yoga al Raja Yoga con 15 posturas de yoga, el
cual es totalmente diferente al Gheranda Samhita que enseña un Ghatastha Yoga
de 32 posturas de yoga ( y no enseña Hatha) como base de un yoga de siete pasos
que por el camino del Tantra nos dirige al Samadhi.
ENSAYO REALIZADO POR ALEXANDRA MARTINEZ CABRERA DEL LIBRO:
Hatha Yoga Pradipika
Autor: © Fernando Estevez Griego. (Maitreyananda)
Fernando Estevez Griego, 2025
Fernando
Estévez Griego es filósofo, educador, empresario, artista, escritor y ensayista,
reconocido internacionalmente como uno de los principales Grand Masters
de Yoga, Yogaterapia, Meditación, Mindfulness y budismo. En la década
de 1980 fue una figura clave en la institucionalización del yoga a nivel mundial.
Cursó
estudios preparatorios de Medicina, se graduó en Psicología y realizó especializaciones
en Psicología Deportiva y Counseling. Es creador de la Psico-Somato-Noología,
una visión innovadora que integra cuerpo, mente y espíritu. Se formó también en
Ayurveda, Mindfulness, Filosofía, budismo, hinduismo y Kabbalah, así como en
diversas disciplinas vinculadas al deporte: dirigencia, administración, gestión
deportiva, entrenamiento deportivo, coaching deportivo y neuroentrenamiento
deportivo, alcanzando además un Máster en Fútbol y en Preparación Física.
Entre
sus principales especialidades destacan su profundo conocimiento de la Psicología
del Yoga y de la Psicología Budista, campos que ha desarrollado en numerosos
ensayos y libros. Es también un difusor incansable de la espiritualidad laica y
secular, a la que ha dado forma en su obra académica y filosófica. A lo largo
de su trayectoria ha publicado más de setenta y cinco
libros y
presentado más de cuatrocientos ensayos y conferencias durante 43 años, en
cursos, convenciones y congresos internacionales, sobre una amplia gama de
temas: Yoga, Yogaterapia, Ayurveda, Filosofía de India, Filosofía Moderna y griega,
Historia del Indostán y de la India, Historia del Uruguay y de la Argentina,
Psicología y Psicología Deportiva, hinduismo,
Deporte,
Psico-Somato-Noología, Kabbalah, Mindfulness, Meditación, Espiritualidad Laica,
Laicismo, Política, budismo en sus vertientes laica y secular, así como
Pedagogía y Ciencias de la Educación.
Paralelamente
a su labor académica y filosófica, ha desarrollado una intensa actividad
artística: ha escrito obras de teatro, cómics e historietas, creado coreografías
de danza, realizado pinturas y compuesto álbumes musicales, consolidando así
una obra integral que une pensamiento, espiritualidad y arte.
En la
mayoría de sus escritos firma con su nombre espiritual budista, Maitreyananda.
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